Monday, September 29, 2008

Libertad (Tomo Tres): La Sangre Por La Libertad

Una de las cosas que aún me llama la atención de las obras artístico-literarias del Romanticismo de los Siglos XVIII-XIX es el dramatismo y el sufrimiento por la causa noble. Aún en la pintura de Delacroix podemos ver lo dramático de ver la Libertad correr por sobre los muertos en las barricadas urbanas, aquellos héroes que han muerto por la causa patriótica.

Nuestro Himno Nacional, compuesto por Juán Aberle y Juán José Cañas, refleja aquellos ideales del Romanticismo de antaño, especialmente en lo referente a la lucha y el sacrificio de muchos para alcanzar la autonomía nacional.

El Salvador…
Le protege una férrea barrera
Contra el choque de ruin deslealtad,
Desde el día que en su alta bandera
Con su sangre escribió: ¡LIBERTAD!

Vemos, pues, que se reconoce que la Libertad de la República de El Salvador fue alcanzada con sangre. Pero el Romanticismo no solo llega al Himno de El Salvador, sino que hasta logró colarse en un himno polémico que fue estrenado en los años 80’s, en el fratricidio vergonzoso.

Libertad se escribe con sangre
Trabajo con el sudor
Unamos sudor y sangre,
¡pero primero El Salvador!

[Pero no nos desviemos de tema. No vine a hablar acerca de lo apropiado o no de dicha frase, sino que de otra cosa más importante. Por tal razón pido a los lectores guardar la cordura.]

En fin, lo interesante es que ese ideal, por tan romántico que parezca, no viene siendo nada nuevo. La libertad del pueblo judío también se escribió con sangre, en aquel día en el cual Moisés salía de la frontera egipcia guiando a los judíos a través del desierto. La liberación de Israel de entre las garras egipcias se dio después que el ángel de la muerte arrasara toda la región del Nilo, en aquellas casas en donde no hubiese sangre de cordero sobre el dintel de la puerta.

Ahora, en el Siglo XXI, en la era de las comodidades y el hedonismo, se nos olvidó que nuestros antepasados sudaron penas, sangre y sufrimiento por ver una nación independiente. Se nos olvida que la Libertad viene a precio de sangre.

Thursday, September 18, 2008

Libertad (Tomo Dos): Una Libertad Esclava

La palabra "Libertad" tenía un connotación distinta en aquellas calles que terminaron en La Bastilla un 14 de Julio de 1789, donde los Parisinos ferozmente atacaron aquella vieja prisión.

La búsqueda de Libertad nunca volvió a ser igual - una insurrección que fue la transición entre la Edad Moderna y la Edad Contemporánea, la cual tuvo grandes consecuencias en el resto del mundo. La "Libertad" de entonces era una libertad que buscaba liberarse de las garras de la Monarquía, aquel Antiguo Régimen que privaba a los ciudadanos de sus libertades básicas.

Hoy en día, en la vox populi del Siglo XXI, muchos hablamos no solo de libertad política o económica, sino de libertad en todos los ámbitos de nuestra existencia. Platicando con un ateo, me dijo que se adscribía a dicha creencia para "ser libre de todo", para no vivir atado a una religión que le encadena y prohibe.

A pesar de la Libertad política de la Francia Revolucionaria y la Libertad política de la República de El Salvador, ambas libertades son, han sido y serán puestas en jaque por otros poderes que se sobreimponen por la tan añorada libertad.

El hombre del Siglo XXI es "libre" - libre de hacer lo que le plazca. Pero ¿aprovecha su libertad para hacer algo bueno? Vemos, pues, que un mundo "libre" no es ni tan libre, sino que vive esclavo a si mismo. Quizá los Parisinos de antaño sufrieron bajo las Monarquías Borbónicas, pero los Parisinos actuales sufren bajo la esclavitud del egocentrismo, del materialismo y del hedonismo.

Las Libertades Políticas son parciales - no completas. El hombre no soporta tener tanta "libertad" en sus manos, y rapidamente se vuelve a esclavizar a otros amos que aunque no tienen corona física ni palacio tangible, son tan reales como alguna vez lo fue el mismísimo Luis XV: el dinero, la fama, la gloria humana, la aceptación, la satisfacción inmediata, etc.

Rayando ya lo filosófico, el día de hoy hemos de preguntarnos - ¿somos realmente libres? ¿Libres de qué?

¿Cual es la Libertad que tanto buscamos, aún los que viven en países más libres que el nuestro?

¿Trasciende la Libertad los aspectos meramente políticos y económicos?

¿Habremos de encontrar esa tan deseada Libertad?

Libertad (Tomo Uno): Independencia Centroamericana

Una de las imágenes más impresionantes que expresa el Patriotismo y la Lucha de un Pueblo es la que pintó el francés Eugène Delacroix, titulada "La Libertad Guiando al Pueblo" [La Liberté guidant le peuple].

En dicha obra se puede admirar a la Libertad en figura antropomorfa, izando la Bandera de la Revolución Francesa por sobre los que ya cayeron en batalla, guiando al pueblo Parisino a la batalla de insurrección que tendrá que ser peleada en contra de la Monarquía.

La Revolución Francesa marcó el inicio de una ola enorme de Independencias a lo largo y ancho de los grandes Imperios Europeos, cada provincia proclamando su autonomía de la Corona Imperial. Y es por esa razón que la pintura de Lacroix refleja el espíritu patriótico de los Pueblos, y en nuestro contexto refleja el espíritu de los eventos que marcaron el desintegro de la Capitanía General de Guatemala y el inicio de la noble pero fallida República Federal de América Central.

Muchos atardeceres han pasado en nuestra tierra desde que la Libertad avanzó por sobre la región, liberándonos del control de Madrid - y es ahora cuando más debemos de ver en retrospectiva y admirar nuestra Historia. Es ahora cuando con más ahinco debemos de admirar la obra de Delacroix y sumarnos a esa ola de parisinos que lucharon por una tierra libre. Es ahora cuando con más ganas debemos de seguir a La Libertad que aún ostenta la gloriosa bandera de El Salvador.

Levantémonos hermanos y saludemos a la Patria, llenos de orgullo al poder llamarnos hijos de Cuscatlán. Levantémonos todos y luchemos por un país mejor, recordando que no hay mejor tierra que la tierra donde uno nació, a la cual le debemos tanto. Levantémonos por nuestra Patria que agoniza en el Siglo XXI - Levantémonos y corramos junto a la Libertad, trabajando por el país.

Aunque el Romanticismo del Siglo XIX haya perdido ya su empuje, nuestro amor a El Salvador no tiene por qué.

No en vano lucharon nuestros antepasados por la tierra que era suya.

Thursday, September 11, 2008

Ese Martes Que Queda Para la Historia

Ese día parecía ser como cualquier otro – la monotonía del martes comenzaba desde temprano, cuando la voz de mi madre me levantó de nuevo. Después de un breve desayuno, me encaminé hacia la escuela, la cual quedaba –para mi conveniencia- a un par de cuadras de mi casa. Salí de mi casa a las siete puntuales - todo parecía normal, nada inusual, aún cuando a tres mil trescientos cincuenta kilómetros al noreste, el infierno ya había comenzado hacía diez minutos.

Ya en las cercanías del portón escolar me apresuré a entrar – el timbre estaba por sonar, anunciando el inicio de clases, puntualmente un cuarto de hora después de las siete de la mañana. Mientras me apresuraba hasta el salón de clases del primer año de bachillerato, iba ya un poco preocupado: en una hora tendría un test de física sobre el movimiento uniformemente acelerado, y aunque había estudiado bastante bien el día anterior, aún me sentía un poco nervioso.

La primera hora de clases pasó sin ningún otro contratiempo (como otro martes en el período escolar), pero la hora del test había llegado. Tengo que admitir que al ver las preguntas del test me sentí aliviado, porque los problemas se veían fáciles. Pero fue grande mis sorpresa cuando a medio test me di cuenta que había hecho los cálculos incorrectos, y apresuradamente comencé de nuevo.Suelo trabajar bien bajo estrés, pero no si ese estrés es demasiado grande. Para entonces ya había transcurrido la mitad del tiempo asignado para el test, y debía de correr en contra del reloj para poder terminar el mismo. Me puse nervioso, al punto que perdí un poco de concentración, sumado a que los demás ya iban terminando el test mientras yo apenas iba por la mitad. Me sentí frustrado, triste, porque a la hora que nos tocó entregar la papeleta no pude terminar de resolver el último problema. ¡Que rabia me dio, si tan fácil que estaba!

El timbre del recreo sonó en todo el recinto escolar, y los alumnos se precipitaban fuera de los salones para disfrutar los pocos minutos de libertad. Fue entonces que lo escuchamos por primera vez, aunque era nada más un rumor. No me acuerdo quien fue, pero alguien nos contó que habían lanzado un misil en contra del World Trade Center en Nueva York. Yo para ese entonces estaba tan bravo conmigo mismo que no me importó la noticia, y creo que le dije a uno de mis mejores amigos “A mi eso no me importa – lo que me importa es que no pude terminar el test a tiempo.” Me abruma aún ahora lo cegado que andaba por mi egocentrismo, mi inmadurez y mi falta de compasión. Mi mejor amigo casi me regaña por decir esas cosas, pero en fin, nadie sabía mucho de todos modos. Era solo un rumor.

Regresamos a clases – pero a la cuarta hora, teníamos una conferencia con una de las organizaciones que ayudó en la reconstrucción después del terremoto. Mientras nos dirigíamos al Auditorio, ya el rumor era un hecho: las torres gemelas en Nueva York yacían en el suelo, después de que dos aviones secuestrados se estrellasen contra ellas. Ya nadie puso atención en la dicha conferencia – todos nos preguntábamos que era lo que había pasado en la “capital del mundo occidental”.

Más tarde, en el segundo recreo, fue que nos informaron de la noticia – rápidamente fuimos a la Biblioteca a ver que información sacábamos de la Internet.

Quizá fuimos pocos los que nos dimos cuenta que ese evento cambiará el rumbo de la Historia. Ahora, en retrospectiva siete años después, aún cosechamos los frutos amargos de semejante tragedia.

¿Y vos, dónde estabas o que hacías el martes 11 de Septiembre del 2001, a las 9 de la mañana hora de Nueva York?

Tuesday, May 20, 2008

Esta Noche Pensé En Mis Padres

Esta noche pensé en mis padres.

Sin quererlo, mientras montaba mi bicicleta al lado del Ross River en el atardecer de una hermosa pero fría tarde de invierno, volteé a ver al imponente Mt Stuart en la distancia. Ya para entonces la luna llena ascendía por el suroeste, a un costado de dicha montaña, inmensa en todo su esplendor, mientras el mismo Ross River brillaba por el reflejo de su hermosura.

No lo se, pero me hizo recordar a mis padres. Quizá por su inexplicable belleza, por el calor de su tranquilidad, o simplemente porque este día andaba nostálgico.

¡Cómo han pasado los años! ¡Las vueltas que dio la vida!

Una suave ola de nostalgia recorría entonces mis centros cerebrales, mientras continuaba mi recorrido sinusoidal, y hasta los pájaros en los árboles fueron testigos de aquel suspiro.

Esta noche pensé en mis padres...

Esta noche recordé el amor de mis padres, su abnegado cariño, su ilimitada entrega... Esta noche recordé sus consejos, sus regaños y hasta sus faltas... Esta noche habité en sus sonrisas, en sus "yo te lo dije...", en sus motivaciones, en sus sempiternas peleas, en su mirada puesta en el futuro, expectantes de un nuevo mañana.

Nos separa la inmensidad azul del Pacífico y la muralla preciosa de coral, pero aun así los llevo siempre en mi corazón, en mis pensamientos, en mi personalidad, en mis éxitos, en mis sonrisas y en mis tristezas.

Esta noche pensé en mis padres...

Esta noche pensé en mis padres, y estoy eternamente agradecido con ellos, por cada grito, cada regaño, cada cinchazo, cada chancletada, cada plato con frijoles que compartimos juntos en aquella casa del Antiguo de mis amores.

Una suave nostalgia que no se como explicar. Aunque disfruto mucho del gran país austral, el amor de un padre y una madre nunca se olvida, sino que le sigue a uno por donde vaya.

Sunday, February 10, 2008

De identidades culturales...

Caminando por la vida he tenido la oportunidad de conocer gente del maravilloso subcontinente hindú. Creo que eso se debe al hecho que mis rasgos faciales y el color de mi piel guardan una clara -y accidental- semejanza con la mayoría de gente de ascendencia hindú, lo que hacen a todos suponer que soy de India. Muy notablemente -desde que llegué a Australia- gente de la misma India se me ha acercado y me ha preguntado de que región del subcontinente soy nativo.

Fue así como conocí a un buen amigo de la región de Kerala -provincia al suroeste de India-, quien me confundió con alguien de su provincia. Como si fuesemos hermanos lejanos de sangres distintas nos hicimos buenos amigos, y platicabamos de las diferencias culturales, no solo entre India y Australia, sino entre India y Latinoamérica.

India es un país multilingue, y a pesar que el idioma oficial es el hindi, cada región de la India tiene su propio idioma local, que parece no guardar relación semántica con las otras lenguas de las provincias adyacentes. Mi amigo en cuestión me confesaba que no había aprendido a hablar hindi, y que por tanto no podía ir a la capital de la nación, ya que en Nueva Delhi el idioma que se habla es el oficial, el hindi. Por lo tanto, su mayor desenvolvimiento fue en su provincia, donde hablaba su idioma natal -el tamil-, además del inglés.

De lo que me comentó pude ver que el sentimiento de India hacia su identidad nacional es bastante distinta: cada provincia tiene su propia cocina, su propia lengua, su propia vestimenta, su propia cultura -por decirlo así-, aun su propia distribución de creencias -el balance entre el cristianismo, el hinduísmo y el islam. No les une nada de lo que 'normalmente' definiría a una nación, a excepción de un pasado común (y a veces ni eso), y de ser parte de un gobierno democrático pluralista.

Es muy interesante, porque es eso precisamente lo que hace India lo que es: un país pluralista, un país que engloba diferencias increíbles dentro de si misma, un país que abraza la diversidad de sus habitantes. Un país exquisito, un país atrayente, un país exótico, un país que a pesar de sus diferencias vive en armonía consigo mismo, un país que se enorgullece de su pluralismo.

El Salvador, por el otro lado, guarda una identidad nacional definida y conclusa. Aun el mismo malinchismo salvadoreño es el estandarte de su propia cultura híbrida, la nación que se enorgullece de sus pupusas, de sus tradiciones católicas, de su lucha por la estabilidad, de su legado amerindio y español. Lo más interesante es que -muy al contrario de India- El Salvador tiene una marcada identidad regional y supranacional, no sólo como parte de Centroamérica, sino hasta como Latinoamérica. A lo que me refiero es que a pesar que el pasado amerindio de cada región latinoamericana fue distinto, el sincretismo y la colonización homogenea del español sobre las Indias Occidentales nos ha creado una identidad supranacional: nos une lengua, nos une lucha, nos une el deseo de prosperar, nos une historia más o menos común.

Aun en la misma Latinoamérica hay un marcado sincretismo cultural supranacional: se oyen mariachis en Costa Rica, se baila salsa en Ecuador, y se escucha música andina y cumbia en El Salvador.

¿Pero será que Latinoamérica de veras aprovecha su unidad linguistica, histórica y cultural o es que no nos importa? Luego vemos a una India rica en cultura y en su unidad en diversidad, mientras que en Latinoamérica .... ¿de plano estamos tan unidos en nuestra identidad? ¿En Centroamérica, alguna vez podremos aprovechar el hecho que nos une historia y raices en común? ¿En El Salvador, aprovecharemos nuestra identidad cultural para dejar atrás el coqueteo al gigante anglosajón, y enorgullecernos de Atlacatl y de la herencia del Señorio de Cuscatlán o de las tribus lencas, chortís y cacaoperas?

Más información sobre la identidad nacional de India:
http://www.elmundo.es/papel/2007/08/17/opinion/2180116_impresora.html

Saturday, February 2, 2008

Two Years in Australia, mate!


Sentado junto a la ventana me admiraba ver el atardecer sobre el glorioso Océano Pacífico. Ibamos viajando hacia el oeste, como si lo hicieramos con el sol, aunque el sol nos ganaba ya la carrera, porque hacía un par de horas atrás era mediodía en Los Angeles, pero ya era atardecer del día siguiente en el Pacífico occidental.


Ahi iba yo, temeroso, ansioso, muy emocionado, pero un tanto triste. Atrás, en algún lugar al noreste de donde me encontraba, ahí estaba mi mundo conocido, mi lengua de casa, mis pasados diecinueve años de vida. Atrás quedaban los recuerdos, las amistades, la familia, la casa, mi cama, mi país, mi pasado.


Pero enfrente de mí, al extremo suroccidental del Océano Pacífico estaba mi futuro -al menos por los próximos tres años- mis estudios, mi nuevo hogar temporal, mis nuevos amigos, mi carrera y hasta mi crecimiento espiritual. Ahí adelante estaba un lugar incógnito por descubrir, y no por nada le apodaban “Terra Australis Incognita”, el primer nombre con el que los almirantes europeos designaban ese pedazo de tierra en el extremo sur del Pacífico.


¿Que aventuras me aguardarían? ¿Me gustaría Australia? ¿Me gustará de plano mi carrera o solo la idealizo? ¿Como sobreviviré tanto tiempo fuera de casa? ¿Como regresaría a El Salvador?


Mi mente ebullía para entonces. Y yo creo que fue por esa razón que aun tengo en la memoria ese glorioso atardecer sobre las Islas Fiji en el Pacífico, cuando el sol moría sobre el horizonte del oeste, mientras yo acompañaba semejante espectáculo con alguna de las sinfonías de Beethoven o algun otro compositor clásico. Fue en ese vuelo 8 de QANTAS, ese puente aéreo entre Los Angeles y Sydney, donde yacía sentado hace dos años, a punto de entrar en la siguiente faceta de mi vida, un nuevo capítulo de mi historia a punto de ser escrita.


Dos años después aun recuerdo mi llegada al Aeropuerto de Kingsfordsmith en Sydney, después de catorce horas volando, donde mi hermano estaba esperando para darme la bienvenida oficial a Australia, un viernes 3 de Febrero de 2006.


Tantas cosas han pasado en dos años, y solo le agradezco a Dios la hermosa experiencia que ha sido venir hasta Terra Australis Incognita, mi segundo hogar. Tantas sonrisas, tantas historias, tantas lluvias, tantas lágrimas, tantas carcajadas, tanto que he aprendido, tanto que contar...


Dos años en esta hermosa tierra :D ¡pero siempre llevo en el alma a mi Tierra Querida!